Últimamente las redes se han llenado de referencias, música y formatos propios de hace una década que pretenden romper con la pose de perfección que nos rodea. No es solo un trend más: es un insight estratégico que dice mucho de hacia dónde vamos.
¿Qué es exactamente #2026IsTheNew2016 y por qué importa?
Esta tendencia recupera la estética del Instagram de 2016: más espontánea, más desordenada y mucho menos perfecta. Hay algo muy atractivo en mirar atrás y es redescubrir cómo eran las cosas hace diez años; menos perfección, más caos. Y, curiosamente, más verdad
Hoy consideramos estético casi todo lo que transmite limpieza y armonía: la famosa clean aesthetic. La comida, sana. El hábito más aesthetic, el deporte. La mejor rutina, el skincare. El mejor regalo, viajes instagrameables. Las fotos, sin filtros. Los colores, neutros. La decoración, minimalista. El maquillaje, natural makeup.


Lo contradictorio es que, en la era del no filter, cada vez nos sintamos más desconectados de la realidad de aquellos a quienes seguimos. Hoy se muestran vidas cada vez más lejanas para la mayoría. Hace una década sin embargo, lo más instagrameable era un estilo de vida accesible a todo el mundo (selfies desenfadados, Starbucks, cacao labial, muchos filtros de Snapchat… lo normal de entonces).
La idea es romper con esa perfección que nos absorbe. Que vuelva a ser posteable posar delante de un fondo lleno de colores y adornos.
¿Por qué los influencers son el canal ideal para este fenómeno?
Los influencers con más trayectoria y una comunidad consolidada, muestran su evolución y reconectan con seguidores antiguos (como María Pombo con sus seguidores de YouTube), en quienes despiertan un sentimiento de nostalgia y pertenencia. Es como ver crecer a alguien a quien llevas años siguiendo y apreciando.



Todos los creadores (y no creadores) están volcándose en esta tendencia. Es algo que va más allá de una moda pasajera; hace referencia a lo distinto en la forma de vivir y de mostrarnos. Relacionado con todo esto hay un patrón que está marcando las redes y es la vuelta a YouTube. Los vlogs largos y sin filtros conectaban de verdad con la gente, al contrario que un baile de TikTok o un storie meramente publicitario.
¿Cómo se relacionan las marcas con este trend?
Aquí está el verdadero valor estratégico del trend: usar la nostalgia para contar historias reales. Muchas marcas han abierto el cajón de los recuerdos y han mirado atrás para recordar cómo influían entonces en las tendencias y de qué manera lo hacen ahora, como por ejemplo la marca de moda española THE ARE.


Lo más top de ese año para la marca fueron los triangle tops, los shorts, los pantalones pitillo o las sandalias de plataforma. Aunque sin duda, su gran seña de identidad eran las lentejuelas, lentejuelas por todas partes que marcaron gran tendencia hace una década. ¡Quién nos iba a decir en la sobriedad de ahora que eso era lo más!
El trasfondo detrás de la estética
El verdadero valor del trend no está en 2016, sino en lo que revela sobre lo que reclama el consumidor de hoy; que no busca tanta perfección sino sentirse identificado; mostrar vidas perfectas, casas perfectas, pieles perfectas, alimentación impecable, rutina deportiva ejemplar… hace que mucha gente se sienta cada vez más lejos de lo que ve en redes.
En conclusión #2026IsTheNew2016 no es solo una moda estética: es una señal clara de lo que la gente está pidiendo, hacia dónde vamos. Volver a ese momento donde se mostraban las cosas con menos prejuicio estético, donde todo era más espontáneo, natural y nada importaba.
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